31 enero, 2014

Agua: mitos y realidades

Por Prepagas

Hay muchos mitos sobre la ingesta del agua: evitar beber durante las comidas, tomar agua baja en sodio para cuidar el corazón o creer que se debe beber sólo cuando se tiene sed son mitos que atentan contra la adecuada ingesta de este líquido vital y que fueron derribados por especialistas en salud. En el siguiente informe te mostramos cuan de verdad y de mentira hay en estos mitos.
Tras realizar una encuesta en el país a más de 1.000 personas mayores de 18 años, los expertos demostraron que existen falsas creencias en torno al consumo de agua y ofrecieron respuestas concretas para desterrarlas y promover una hidratación saludable.
Una encuesta realizada a fines del 2013 demostró que entre los principales mitos se incluían: «Para cuidar el corazón hay que tomar agua baja en sodio»; «Para cuidar que los chicos no engorden hay que fijarse más en la comida que en la bebida» y «Cualquier bebida hidrata por igual, no es necesario tomar agua». En cuarto y quinto lugar se ubicaron los mitos: «Hay que tomar agua sólo cuando se tiene sed» y «Tomar agua durante las comidas dificulta la digestión».
«Es frecuente en la población e inclusive en el profesional de la salud la restricción en el consumo de aguas `altas en sodio`, pero esta creencia no se enmarca en ninguna evidencia científica», sostuvo cardiólogo Ricardo Iglesias.
El especialista, explicó que este trabajo se hizo para ver si los miedos de la gente eran reales y remarcó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que el agua no contribuye significativamente a la ingesta total diaria de sodio, por lo tanto, la sal del agua no aumenta la presión.
«Para reducir significativamente el sodio en la dieta es preciso concentrarse en la sal agregada a las comidas y en productos tales como pan de panadería, fiambres y chacinados, carnes frescas y quesos; definitivamente, no en el sodio contenido en las aguas», concluyó Iglesias.
Con respecto al mito acerca de que beber agua en las comidas dificulta la digestión, el presidente de la Sociedad Argentina de Nutrición, César Casávola, consideró que es falso.

«Beber durante las comidas no dificulta la digestión, ya que la evacuación gástrica del líquido es rápida y no interactúa con la absorción de los nutrientes», y además consideró que, «por el contrario, incluir agua en la mesa a la hora de comer puede mejorar los hábitos de ingesta de líquidos y promover un estilo de vida más saludable».
En cuanto a tomar agua sólo cuando se tiene sed, el especialista remarcó que «la sed aparece cuando las pérdidas de líquidos corresponden a una disminución del 3% del peso corporal o más», por lo que se recomienda «no esperar a tener sed o sensación de boca seca para tomar agua», ya que esto sería un llamado de atención tardío del cuerpo.
«La sed aparece cuando ya existe deshidratación; los síntomas que aparecen cuando uno está deshidratado van desde un dolor de cabeza, sueño o falta de concentración hasta náuseas, debilidad, alteraciones graves como espasmos musculares, delirio, insomnio o incluso la muerte», dijo.
En cuanto a las recomendaciones de ingesta de líquidos según la Asociación Argentina de Nutricionistas y Nutricionistas Dietistas (AADyND), es de 2 litros por día, mientras que la European Food Safety Authority (EFSA) recomienda 2.5 litros al día para hombres y 2 para mujeres.
Por su parte Esteban Carmuega, director del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (CESNI) afirmó que «el verdadero riesgo de las bebidas tiene que ver con su contenido calórico y su impacto en el sobrepeso y la obesidad».
«A lo largo del día consumimos alimentos sólidos y líquidos por igual, por eso es importante tomar conciencia de las calorías que contienen las bebidas e infusiones», explicó y precisó que «es equivocado pensar que las calorías de los líquidos engordan menos que las que provienen de alimentos sólidos».
Con respecto a la posibilidad de ingerir cualquier líquido en lugar de agua Romina Sayar, nutricionista y vicepresidenta de AADyND indicó que «en términos de calidad, cualquier bebida no hidrata por igual».
«La cantidad y calidad de los líquidos ingeridos impactan en el estado nutricional; en el caso de Argentina sabemos que el 50% de los líquidos consumidos corresponde a bebidas azucaradas, mientras que los hidratos de carbono ingeridos a través de líquidos representan entre un 9% y un 15% del valor calórico diario, superando la recomendación del 10% de la OMS», concluyó.