2 noviembre, 2012

Aborto No Punible : Posturas Enfrentadas

Por Prepagas

   A un año del primer y único tratamiento del proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en la Cámara de Diputados, agrupaciones sociales y políticas se reunieron frente al Congreso y luego marcharon a la Casa Rosada, donde protagonizaron incidentes con grupos ultracatólicos y antiabortistas. Hubo patadas y forcejeos, que derivaron en el armado de un cordón por parte de efectivos policiales para separar a los dos bandos.

Por la despenalización del aborto, organizaciones sindicales, estudiantiles y políticas de tendencia de izquierda se concentraron en Plaza de Mayo. Sectores afines a la iglesia y que sostienen la postura contraria también concurrieron al lugar. Se generaron enfrentamientos entre ambos grupos frente a las puertas de la Catedral.

Los sectores que están a favor de penalizar con cárcel a las mujeres que deciden abortar su embarazo fueron los que traspasaron las vallas se seguridad que separaban a los dos grupos, según indican las versiones de quienes estuvieron presentes.

Hubo golpes, insultos y algunas corridas. Los incidentes finalizaron luego de que la policía interviniera de manera algo violenta para separar a ambos grupos.

Estas manifestaciones tienen como antecedente que hace dos semanas la jueza Miryam Rustán de Estrada hizo

lugar al amparo que interpuso la organización Pro Vida para evitar que se practique el primer aborto seguro , no punible.

El aborto inducido (del latín abortus o aborsus, de aborior, ‘contrario a orior’, ‘contrario a nacer’) o interrupción voluntaria del embarazo (IVE) consiste en provocar la muerte biológica del embrión o feto para su posterior eliminación, con o sin asistencia médica, y en cualquier circunstancia social o legal. Se distingue del aborto espontáneo , ya que este se presenta de manera natural o provocado por algún accidente.

La historia del aborto indica que la interrupción voluntaria del embarazo ha sido una práctica habitual desde hace milenios. En el debate sobre el aborto existen controversias de muy distinto carácter: científicas, sanitarias, socioeconómicas, éticas y religiosas que, en parte, se recogen en los distintos ordenamientos jurídicos sobre el aborto en cada país, donde la práctica del aborto inducido puede considerarse un derecho o un delíto .

Un estudio publicado en el Journal of Child Psychiatry and Psychology y financiado por el gobierno de Nueva Zelanda determinó que el 42% de las mujeres bajo seguimiento que abortaron antes de los 25 años sufrían de depresión; esta cifra es el doble de las que nunca estuvieron embarazadas, y 35% mayor que quienes decidieron seguir con su embarazo. El mismo estudio estableció que aquellas que abortaron eran dos veces más propensas a beber alcohol a niveles peligrosos que aquellas que no lo hicieron, y tres veces más propensas a depender de drogas ilícitas.

En 2008, el British Journal of Psychiatry publicó un estudio que concluye que el aborto intencionado aumenta la probabilidad de sufrir trastornos psíquicos.

En 2011, The British Journal of Psychiatry publicó un estudio de Priscilla K. Coleman en el que se concluye que el aborto aumenta el riesgo de padecer problemas mentales en las mujeres que lo practican.

Algunos proponen que los efectos psicológicamente adversos del aborto deben ser referidos como una condición especial llamada «síndrome post-aborto». Sin embargo, la existencia de este «síndrome» no ha sido reconocida por ninguna organización médica o psicológica,y algunos médicosy partidarios pro-elecciónhan argumentado que la idea de popularizar este «síndrome post aborto» es una táctica usada por partidarios pro-vidapor razones políticas .